Bitácora del curso de "Problemas filosóficos" en el Colegio de Estudios Latinoamericanos de la UNAM para el semestre 2011-1. Miércoles 16-18 hrs. (salón 008) y viernes 18-20 hrs. (salón 005)
jueves, 4 de noviembre de 2010
Lectura 5 de noviembre
Obligatoria:
Del mismo Marvin Harris, Vacas, cerdos, guerras y brujas, revisar "La guerra primitiva", "El macho salvaje", "El retorno de las brujas" y el "Epílogo".
El libro ha reventado mi mente y, por así decirlo, mi corazón. creo que a muchos nos causo gracia las palabras dirigidas a los actuantes de la contracultura, pero pertenecemos a un colegio de estudios que lleva cerca de 30 años funcionando y mantiene una reputación (como ya lo mencionó Villegas)de reformistas sociales. podríamos suponer que nuestra estancia en esta carrera responde a ese compromiso.
si tuviéramos que pensar que cambio ha significado nuestra carrera, o de que han servido nuestras ideas de "huarache, botas, pie descalzo, lo que sea liberador", tenemos una efectividad parecida (tal vez es que leí mal y me gustaría escuchar comentarios) a la del movimiento de contracultura en los 70s. los mas grandes intelectuales del siglo pasado nacieron, vivieron y murieron sin ver un cambio de "fondo" en la estructura social, pero si han cambiado la mente de muchas personas.
en resumen, si pensamos "objetivamente" la suma de nuestros actos que realizamos, justifican y sostienen esas estructuras de las que tanto nos indignamos. y hasta nuestras mas "buenas intensiones" quedan ahogadas por nuestros actos. los cuales dicen que estamos de acuerdo con como se estratifica nuestra sociedad.
De acuerdo a lo expuesto por el autor, una cosa es la contracultura planteada como la conciencia 3, y otra, tratar de hacer un cambio con bases científicas adheridas a un paradigma, creo que a esta última pertenece el Colegio de Estudios Latinoamericanos.
Me queda claro que diciendo a los demás que piensen positivo, en una idea, y de esa forma se hará realidad y todo va a cambiar (la imaginación al poder), más que ser ilusorio, es una estupidez. Sin embargo, creo que las ideas llevadas al plano científico, hechas ciencia, son las que podrían hacer la diferencia.
Creo que aquí está presente la visión "etic" del problema: ser objetivo, científico; aunque el dilema sería que la ciencia no sólo se desarrolla en la sociedad, sino que es producto de la misma ("emic" ).
Me queda una duda: ¿La contracultura es sólo un método de dominación más?
En cierto sentido tienen razón tanto Jorge Luis como Favio. Un estudio con "bases científicas" permite —eventualmente— hacer un diagnóstico de la "realidad" y de ese modo, tener herramientas para emprender un cambio social. El problema no radica en estos análisis, por otra parte muy útiles. El asunto es más bien la actitud generalizada de aislamiento, de "individualización", donde cada cual debe ocuparse sólo de sus propios y limitados intereses. Frente a la descomunal tarea de transformación de estructuras, muchos optan por aplacar su mala conciencia con clases de yoga y narcóticos que crean la sensación de que basta el cambio "interno". Lo cual no significa que la contracultura sea un método de dominación, como si hubiera un "agente" oculto que habría que derrocar. Sin embargo, según los argumentos desarrollados por Harris, esa "actitud contracultural" no es contestataria, sino legitimadora de un estado de cosas. En ese sentido es más sincera la respuesta de Jorge Luis en la clase del viernes: sé que soy explotado pero no pretendo hacerme el tonto con la fantasía de que voy a modificar mi condición explotada mediante un apoyo light a la causa del socialismo cuando me pongo una playera del Che.
El libro ha reventado mi mente y, por así decirlo, mi corazón. creo que a muchos nos causo gracia las palabras dirigidas a los actuantes de la contracultura, pero pertenecemos a un colegio de estudios que lleva cerca de 30 años funcionando y mantiene una reputación (como ya lo mencionó Villegas)de reformistas sociales. podríamos suponer que nuestra estancia en esta carrera responde a ese compromiso.
ResponderEliminarsi tuviéramos que pensar que cambio ha significado nuestra carrera, o de que han servido nuestras ideas de "huarache, botas, pie descalzo, lo que sea liberador", tenemos una efectividad parecida (tal vez es que leí mal y me gustaría escuchar comentarios) a la del movimiento de contracultura en los 70s. los mas grandes intelectuales del siglo pasado nacieron, vivieron y murieron sin ver un cambio de "fondo" en la estructura social, pero si han cambiado la mente de muchas personas.
en resumen, si pensamos "objetivamente" la suma de nuestros actos que realizamos, justifican y sostienen esas estructuras de las que tanto nos indignamos. y hasta nuestras mas "buenas intensiones" quedan ahogadas por nuestros actos. los cuales dicen que estamos de acuerdo con como se estratifica nuestra sociedad.
atte jorge luis.
¿El ensayo que tenemos que hacer es de por qué hablar acerca de la cultura es un problema?
ResponderEliminarDe acuerdo a lo expuesto por el autor, una cosa es la contracultura planteada como la conciencia 3, y otra, tratar de hacer un cambio con bases científicas adheridas a un paradigma, creo que a esta última pertenece el Colegio de Estudios Latinoamericanos.
ResponderEliminarMe queda claro que diciendo a los demás que piensen positivo, en una idea, y de esa forma se hará realidad y todo va a cambiar (la imaginación al poder), más que ser ilusorio, es una estupidez. Sin embargo, creo que las ideas llevadas al plano científico, hechas ciencia, son las que podrían hacer la diferencia.
Creo que aquí está presente la visión "etic" del problema: ser objetivo, científico; aunque el dilema sería que la ciencia no sólo se desarrolla en la sociedad, sino que es producto de la misma ("emic" ).
Me queda una duda: ¿La contracultura es sólo un método de dominación más?
En cierto sentido tienen razón tanto Jorge Luis como Favio. Un estudio con "bases científicas" permite —eventualmente— hacer un diagnóstico de la "realidad" y de ese modo, tener herramientas para emprender un cambio social. El problema no radica en estos análisis, por otra parte muy útiles. El asunto es más bien la actitud generalizada de aislamiento, de "individualización", donde cada cual debe ocuparse sólo de sus propios y limitados intereses. Frente a la descomunal tarea de transformación de estructuras, muchos optan por aplacar su mala conciencia con clases de yoga y narcóticos que crean la sensación de que basta el cambio "interno". Lo cual no significa que la contracultura sea un método de dominación, como si hubiera un "agente" oculto que habría que derrocar. Sin embargo, según los argumentos desarrollados por Harris, esa "actitud contracultural" no es contestataria, sino legitimadora de un estado de cosas. En ese sentido es más sincera la respuesta de Jorge Luis en la clase del viernes: sé que soy explotado pero no pretendo hacerme el tonto con la fantasía de que voy a modificar mi condición explotada mediante un apoyo light a la causa del socialismo cuando me pongo una playera del Che.
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