miércoles, 27 de octubre de 2010

Lectura 29 de octubre

Del mismo texto de El desarrollo de la teoría antropológica de Marvin Harris, hay que revisar el capítulo "Materialismo cultural: ecología cultural". Para un mejor entendimiento, sugiero leer el capítulo precedente: "Materialismo cultural: la evolución general".

martes, 26 de octubre de 2010

Sesiones del 20 y 22 de octubre

Estas dos sesiones las dedicamos a la primera parte de La teoría de la clase ociosa de Thorstein Veblen (1857-1929), economista estadunidense hijo de inmigrantes noruegos que es, en palabras de John Kenneth Galbraith, lo más cercano que hay en los Estados Unidos a una leyenda académica por su fama, impacto y escándalos amorosos.

El punto a discutir fue el papel del ocio en el ciclo productivo, esto es, el sentido de la clase improductiva en la configuración cultural. El lugar común es que el ocio es lo opuesto al trabajo: ya en ello hemos abundado con la diatriba de Paul Lafargue. Sin embargo, Veblen invita a considerar por qué existe el ocio y cómo afecta la constitución de las sociedades. Un análisis ingenuo simplemente denunciaría la presencia parasitaria de una clase contra la cual, es claro, habría que dirigir todos los esfuerzos revolucionarios. En cambio, las especulaciones de Veblen lo llevan a preguntarse cómo impacta en lo material tanto como en lo mental esa clase ociosa.

sábado, 23 de octubre de 2010

Lectura 27 de octubre

Obligatoria:
Marvin Harris, «Emic, etic y la nueva etnografía» en El desarrollo de la teoría antropológica, México, Siglo XXI, pp.491-523. Es el mismo libro que consultamos respecto del evolucionismo. Al final del blog está el hipervínculo.

martes, 19 de octubre de 2010

Sesión 15 de octubre

En esta ocasión revisamos la conexión que existiría entre el juego y la sociedad a partir del libro de Roger Caillois Los juegos y los hombres.

De acuerdo con Caillois, existen cuatro tipos de juego: los de competición, los de azar, los de simulacro y los de vértigo. A los de competición el autor los nombra agon, a partir del concepto griego que refería a las competiciones "deportivas". Su característica es la lucha por destacar en una habilidad (correr, saltar, etc.). Requiere, por ello, la disciplina y el esfuerzo.  En el extremo opuesto se encuentran los de azar, que Caillois nombra alea según la palabra latina. A diferencia del agon, los juegos de alea implican la subordinación de la voluntad a un destino inmanejable. Por ello no es poco frecuente hallarlos unidos a prácticas adivinatorias. El "suertudo" será así alguien favorecido por los dioses. El tercer tipo de juegos es la mimicry: un hacer como si, donde lo importante es la ficción. En último lugar, están los juegos de ilinx (que en griego significa "remolino"); se trata de juegos cuyo objetivo es el entorpecimiento de los sentidos.

viernes, 15 de octubre de 2010

Lectura 20 de octubre

Obligatoria:
Thorstein Veblen, Teoría de la clase ociosa, México, FCE, 1974. Leer los apartados I al IV, que en en la edición del Fondo son las páginas 9 a la 107. Revisar la paginación de la versión en línea.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Lectura 15 de octubre

Obligatoria:
Roger Caillois, Los juegos y los hombres, La máscara y el vértigo, México, FCE, 1986. Revisar los siguientes apartados: "III. La vocación social de los juegos"; "IV. La corrupción de los juegos"; "V. Por una sociología de los juegos"; "Complementos. I. La importancia de los juegos de azar". [On line]

martes, 12 de octubre de 2010

Sesiones del 6 y 8 de octubre

En esta ocasión revisamos un texto donde Huizinga defiende cinco tesis respecto de la construcción de una historia de la cultura. A pesar de que la factura de tesis es la herencia medieval de un tiempo en que los centros del conocimiento estaban por necesidad imbuidos de un profundo sentimiento religioso y dogmático, Huizinga establece cinco ideas rectoras para el entendimiento y comunicación del proceso histórico del conjunto cultural. Las tesis son, pues, las siguientes:
1. "La ciencia histórica adolece de una formulación mala e insuficiente de los problemas".
2. "El concepto de evolución sólo puede emplearse en la ciencia histórica de un modo condicionado y sirve muchas veces en ella de traba y obstáculo".
3. "Sería deplorable para nuestra cultura que las obras de historia destinadas a las personas de cultura general corriesen a cargo de historiadores movidos por un sentimiento estético, que escribiesen obedeciendo a un impulso literario, trabajando con medios literarios y buscando efectos literarios".
4. "La misión fundamental de la historia de la cultura es la comprensión y descripción morfológica de las culturas en su trayectoria específica y real". Esta tesis tiene cuatro apartados: uno sobre la llamada sensibilidad histórica, otro sobre la distinción entre morfología y psicología, un tercero sobre los antecedentes mitológicos de la morfología y el último que versa sobre la diferencia entre morfología general y la especial.
5. "La división de la historia en períodos, aunque indispensable, tiene un valor secundario, es siempre imprecisa y fluctuante y, hasta cierto punto, arbitraria. Lo más conveniente es designar las épocas por nombres incoloros tomados de cortes externos y fortuitos".
Las discusiones en clase destacaron dos aspectos de la propuesta teórica de Huizinga: por un lado, las dificultades de la objetividad en la ciencia histórica y, por otro, la comprensión de los libros de historia como una imagen del conjunto de una época, imagen que posibilita un entendimiento del pasado (y del presente, dado que somos producto del pasado).

domingo, 10 de octubre de 2010

Lectura 13 de octubre

Obligatoria:
Paul Lafargue, El derecho a la pereza. [On line]

Adicionalmente, se puede revisar de Roger Sue, El ocio, México, FCE, 1982.

jueves, 7 de octubre de 2010

Lectura 8 de octubre

Para los que no estuvieron en la sesión de ayer miércoles 6: terminaremos de revisar el texto de Huizinga sobre problemas de historia de la cultura.

Adicionalmente se puede revisar la traducción de una carta que dirige Huizinga a Julien Benda, donde discute sobre la conformación de Europa en 1932. [On line]

martes, 5 de octubre de 2010

Salón 6 de octubre

Acabo de recibir un anuncio de la coordinación del colegio: de nueva cuenta nuestra sesión se llevará a cabo en el salón 123.

A propósito de la risa

En clase hubo una discusión acerca de la definición del hombre como animal ridens. En uno de los escritos aristotélicos encontramos que propio del ser humano es risa. Es decir, que es una característica que no comparte con ningún otro ser. Ello no significa que sea su naturaleza la risa, sino únicamente que es privativo, particular. Esta aseveración ha sido durante milenios aceptada con relativa unanimidad. Huizinga mismo la menciona en el contexto de las alternativas al homo sapiens.
En línea hay un artículo, cuyo título resulta prometedor, ya que desmentiría esta arraigada creencia: "Confirman que los monos inventaron la risa antes que los humanos". Lamentablemente el contenido se queda corto en las expectativas que genera tan radical título. Lo único que demostraría el estudio de la Dra. Dávila-Ross de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra, es que los orangutanes imitan ciertas expresiones faciales, no que ríen. El contagio emocional, reflejo, que podría ser el antecedente de la risa no es la risa misma, porque la risa supone un universo simbólico, al que no tienen acceso los animales no humanos.

El aria más conocida de Pagliacci de Leoncavallo, en la interpretación de Pavarotti.


La letra y diversas opciones de traducción, aquí.

Sesiones del 29 de septiembre y 1 de octubre

Johan Huizinga
Johan Huizinga (1872-1945)
En estas sesiones revisamos diversos capítulos del Homo ludens de Johan Huizinga. Enfatizamos tres problemáticas: 1) qué se entiende por juego; 2) por qué el juego es competición y 3) en qué sentido el juego sería el fundamento de la cultura.
La definición formal del juego incluye las siguientes características: "es una acción libre ejecutada como si y sentida como situada fuera de la vida corriente, pero que, a pesar de todo, puede absorber por completo al jugador, sin que haya en ella ningún interés material ni se obtenga de ella provecho alguno, que se ejecuta dentro de un determinado tiempo y un determinado espacio, que se desarrolla en un orden sometido a reglas y que da origen a asociaciones que propenden a rodearse de misterio o a disfrazarse para destacarse del mundo habitual". Esta definición formal, sin embargo, nos ayuda sólo a delimitar el juego en un primer momento. Falta entonces descubrir las implicaciones esenciales. Para ello, es necesario establecer cómo el juego es competición. Entre los griegos, por ejemplo, no existe un concepto único que reúna el juego infantil (paidia) y el juego adulto (agon). Debemos entonces postular la existencia del juego independientemente de que tengamos o no los términos para describirlo. Esto es, hay una actividad que es juego. Ello implica que para nosotros, en español, hay actos que son juego aun cuando no los nombramos de esa manera. Ese ideal del juego aparte del lenguaje es el que lo vincula íntimamente con la competición. De ese modo, el juego es fundador de la cultura. Según Huizinga, incluso la dimensión religiosa es posterior al juego, tal como lo muestran las fiestas potlatch de los kwakiutl de Norteamérica, donde se mostraría el poderoso impulso de demostrar la superioridad, incluso al costo de destruir las posesiones que se acumularon penosamente durante el año.

lunes, 4 de octubre de 2010

Lectura 6 de octubre

Obligatoria:
Johan Huizinga, "Problemas de historia de la cultura" en El concepto de la historia, México, FCE, 1946, pp.9-83. [On line]