| Horst Kurnitzky (Berlín, 1938) |
El 1 de septiembre revisamos en qué sentido sería el mito una de las primeras formas de racionalización. Empezamos así con las preguntas habituales: ¿Implica toda civilización el sacrificio? (Ximena); ¿tiene el mito un origen? (María); ¿es la cultura siempre dominio de la naturaleza? (Gastón).
Revisamos a continuación los lugares comunes sobre el mito como oposición a lo "verdadero". Aquí, sin embargo, "mito" se refiere a una manera de intentar controlar un medio que se presenta como incontrolable: la naturaleza, tanto la "externa" como la "interna". Discutimos a detalle uno de los mitos que de hecho modelan la civilización occidental, el de Edipo, cuyas lecciones van desde la individuación frente al rebaño (en la superación del enigma de la esfinge) hasta la fundamentación de un nuevo orden social.
| Gustave Moreau, Edipo y la esfinge (Wikipedia) |
El 3 de septiembre analizamos la hipótesis del origen libidinal del dinero. Las preguntas iniciales: ¿Es el origen de toda cultura la represión (de las pulsiones)? (Ana Laura); ¿toda sociedad se basa en el sacrificio? (de nueva cuenta Ximena); ¿en qué sentido afectan estas relaciones la situación de la mujer? (Gastón). A partir de la pregunta de Ana Laura hubo un debate protagonizado por José (quien se opuso abiertamente) respecto de la propuesta de Kurnitzky, quien sigue en ese punto a Herbert Marcuse y a Sigmund Freud: sí, cultura significa represión, o en otros términos, impedir que cada quien haga lo que quiera, dado que esto llevaría a la autodestrucción. Por desgracia, José tuvo que retirarse y el debate quedó pendiente.
| Cauri, un tipo de moneda |
Por supuesto, no se trata del do ut des ("doy para que des", dirigido a los dioses), aunque también en ese caso tiene la función de salvar de una crisis (entre mayor sea la crisis más grandes los sacrificios):
Por último, concluimos que la argumentación de Kurnitzky lleva a que es imposible una sociedad sin dinero (ni mucho menos, en otro aspecto, una "armoniosa" -no conflictiva- convivencia con la naturaleza), y que es indispensable plantear los problemas estructurales relativos al sacrificio y la represión.
con permiso de Gastòn (ja) hago una breve pregunta:
ResponderEliminarcuando hablamos de sociedad nos referimos a:
lo material (conchitas)
lo mental (pulsiones reprimidas)
la relacion de ambas (sacrificio)
Tu clasificación suena atractiva, pero no entiendo cuál es la pregunta.
ResponderEliminarEse Kurnitzky está bien canijo, y no creo que se drogue para alcanzar la produndidad que sus análisis tienen.
ResponderEliminarY en realidad nos quedamos en el camino, y comprendo que no nos daría tiempo de analizar cada punto de las lecturas, pero el tema de la represión sexual sobre todo femenina, rebasa al dinero mismo y está presente siempre en la mayoría de las actividades, muy de la mano del machismo.
Kurnitzky nos dice algo muy importante: lo femenino es lo sexual, el sexo de la mujer, la vagina. Hay que tener esto presente cuando pensamos este tipo de problemas en nuestra época en la cual lo femenino aparece más bien como una actitud y un conjunto de comportamientos, desvinculados del sentido sexual. Pensemos por ejemplo en Las Porristas de un equipo de cualquier deporte, tan simbólicas sobre todo en la sociedad estadounidense... la alegoría del príncipe que vence al dragón para "salvar" a la princesa permanece intacta.
Y lo cierto es que hombre y mujer todavía no hemos podido vernos, reconocernos como iguales, ése es un problema, porque mientras esto sea así habrá discriminación, y preferirán a un hombre para un empleo porque no se embaraza o elegirán a la mujer pensando muy posiblemente en su sexo. "Tratar igual a los iguales, y desigual a los que son desiguales" La definición de Aris de la justicia aplica del mismo modo en la cuestión de los sexos.
Así, la revolución femenina debe ser la revolución de la vagina: la reivindicación de su potencial sexual, por siempre reprimido. La masturbación es el primer paso.
Y ya nomás les dejo la pregunta que me puso a pensar en esto:
¿Por qué castiga Hera a Tiresias cuando él (antes ella) le dice que el placer del varón es incomparable con el de la mujer?
Lo castiga ¿por envidia?
ResponderEliminarGastón, "... La masturbación es el primer paso."
Andemos a buscar a las féminas y ayudarlas con la revolución, jajaja.
La "revolución femenina", sin embargo, implicaría una transformación de ciertas estructuras. No se trata sólo de la "reivindicación de su potencia sexual", aunque este sea ya un enorme paso que supone la des-cosificación de la mujer (dejar de tratarlas como objeto a "mi" disposición -no la de los demás-). El punto de Kurnitzky es la relación entre el dinero y la sexualidad y cómo es necesario reflexionar sobre esto, en los tres puntos de "roq_l": el objeto de intercambio (cerdos, conchas, monedas), el sustrato físico a que responde (pulsiones) y el medio de intercambio (sacrificio).
ResponderEliminar¿Cómo interpretamos el castigo de Hera? (según el mito en que ella fue quien lo volvió ciego). Anónimo parece tener razón: envidia. Sin embargo, la pregunta no quedaría contestada todavía: ¿envidia de qué? ¿Del placer de Zeus? De ese modo, Hera sólo habría descargado su furia (o si se prefiere, su impotencia) sobre el pobre Tiresias.