martes, 17 de agosto de 2010

Sesión del 13 de agosto

En esta sesión discutimos el texto de W. Jaeger acerca de los sofistas. Las preguntas iniciales eran acerca de la relación de los sofistas con la educación y la cultura. Por ello, empezamos con una revisión de los lugares comunes sobre ellos: como agentes de mercantilización del conocimiento y como quienes hacían fuerte al argumento débil. En ese sentido, vimos el contexto de la época: la oralidad y el poder en manos de unos pocos (en general, quienes sabían "hablar", incluso en tiempos de la democracia).
Históricamente, los sofistas son aquellos que inclinan la balanza de la justicia (dado que son quienes defienden/acusan con éxito en la asamblea judicial) pero también quienes de algún modo posibilitan el tránsito al acceso "democrático" del poder.
Conceptualmente, había que referir el cambio de la perspectiva educativa tradicional, que se basaba en poesías y ritos, al intento consciente de transformar al hombre, volverlo capaz de la vida social. Es entonces cuando surge la paideia como Bildung, "formación", o mejor aún, -según Jaeger- como "cultura". El contenido de esa paideia será la areté, que trasciende el saber enciclopédico o "saber hacer". Se presupone así que el hombre tiene una physis modificable. En este tenor, se plantea la metáfora de la agricultura: una naturaleza (buena o mala, árida o fértil), un agricultor (educador) y una simiente (las ideas). También es de resaltar el valor que se asigna a la theoría en relación con la praxis, así como entre el saber y el poder.
Por último, analizamos algunas consecuencias problemáticas: el relativismo cultural que supone la imposibilidad de un criterio objetivo. Además, queda abierta la cuestión del respeto o no la ley, o con mayor precisión, las leyes (imperfectas) de cada Estado.

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