miércoles, 25 de agosto de 2010

Sesión del 25 de agosto

En la sesión de hoy revisamos el libro III de la Política de Aristóteles. La preguntas iniciales: ¿cómo debe entenderse el ser ciudadano? (Gastón y Ricardo); ¿cuál es la relación entre la virtud política y la ética? (Ana Laura); ¿qué es a final de cuentas el Estado? (Paulina); ¿a quién se debe dar preferencia, a la buena ley o al político virtuoso? (Violeta); ¿con qué criterios se dice que un hombre es superior a otro? (Darío).

Durante el análisis específico, revisamos las características del ciudadano (polités) como aquel que tiene la posibilidad de, en alguna medida, decidir el rumbo de la ciudad (polis). Para lo cual, sería requisito adquirir la virtud política, esto es, la de mandar y obedecer cuando corresponda. La discusión de buena parte de la clase giró en torno a la justicia en los diferentes regímenes, que se clasifican en correctos y desviados: la monarquía (el gobierno de uno), la aristocracia (el gobierno de unos pocos, los "mejores", aristoi) y la república (el gobierno de la mayoría) están constituidos de tal modo que buscan el bien común, mientras que la tiranía, la oligarquía (oligoi, pocos) y la demagogia/democracia serían formas de gobierno cuyo fin es el beneficio de la clase gobernante. La justicia, en el primer caso, quiere la igualdad de los iguales y la desigualdad para los desiguales, mientras que, en el segundo, trata de manera desigual a los iguales y como iguales a quienes no lo son. En los regímenes correctos se lograría el fin de la alianza política, i.e. el "bien-vivir" que trasciende los meros acuerdos para la sobrevivencia. También hubo un debate acalorado acerca de la preferencia por la ley, que es universal, o por el virtuoso, que sabría considerar los casos particulares.
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Un video (en inglés) de Michael Sandel, un profesor muy popular de Harvard, que problematiza estos mismos asuntos:


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Y a propósito de la ciudadanía...
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