jueves, 19 de agosto de 2010

Sesión del 18 de agosto

Las preguntas iniciales giraron sobre el tema de la virtud. María deseaba saber si había una definición de virtud en el Protágoras. Darío, por su parte, enfatizó la aporía de la enseñabilidad o no de la virtud. Ana Laura cuestionó la participación que el Estado debe tener en el proceso formativo.
Para contextualizar la discusión, hablamos entonces de la "teoría de las formas", mejor conocida como "teoría de las ideas". Sugerí como ejemplo el conocimiento de los triángulos (o los círculos), que no refiere al triángulo (o círculo) dibujado en el pizarrón, sino a una figura geométrica que no existe en el mundo "sensible". También comentamos el procedimiento socrático de la mayéutica y la ironía.
A continuación, analizamos los argumentos del Protágoras hasta el punto dramático en que el sofista se niega a satisfacer a Sócrates en su demanda de respuestas breves. Diversas cuestiones dirigen el diálogo hasta allí:
¿Qué provecho obtendrá Hipócrates de la enseñanza de Protágoras?
Sócrates niega que Protágoras pueda enseñar la virtud política, ya que ni los más eminentes han podido (como Pericles), ni en las asambleas hay "especialistas".
Protágoras narra el mito de Prometeo y Epimeteo para mostrar que la virtud es enseñable (justificando así su propio oficio).
Sócrates indaga si la virtud es una o múltiple.

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