martes, 5 de octubre de 2010

A propósito de la risa

En clase hubo una discusión acerca de la definición del hombre como animal ridens. En uno de los escritos aristotélicos encontramos que propio del ser humano es risa. Es decir, que es una característica que no comparte con ningún otro ser. Ello no significa que sea su naturaleza la risa, sino únicamente que es privativo, particular. Esta aseveración ha sido durante milenios aceptada con relativa unanimidad. Huizinga mismo la menciona en el contexto de las alternativas al homo sapiens.
En línea hay un artículo, cuyo título resulta prometedor, ya que desmentiría esta arraigada creencia: "Confirman que los monos inventaron la risa antes que los humanos". Lamentablemente el contenido se queda corto en las expectativas que genera tan radical título. Lo único que demostraría el estudio de la Dra. Dávila-Ross de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra, es que los orangutanes imitan ciertas expresiones faciales, no que ríen. El contagio emocional, reflejo, que podría ser el antecedente de la risa no es la risa misma, porque la risa supone un universo simbólico, al que no tienen acceso los animales no humanos.

El aria más conocida de Pagliacci de Leoncavallo, en la interpretación de Pavarotti.


La letra y diversas opciones de traducción, aquí.

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